viernes, 10 de mayo de 2019

OFRENDA A LA TORMENTA

Tercera entrega de la famosa y exitosa “Trilogía del Baztan”, en la que la escritora Dolores Redondo realiza una atrevida mezcla de elementos policiacos con fantásticos y como en las dos anteriores gira en torno a un Inspectora de policía que usa unos peculiares métodos de investigación y se apoya en ocasiones en elementos sobrenaturales para sus pesquisas.
Desde que Umberto Eco lograra fusionar la filosofía, la historia y el relato policiaco en “El nombre de la rosa” el género del best-seller de tintes criminales ha conocido de diversas variaciones y enfoques. En esta novela (como en las anteriores) priman los elementos escabrosos y siniestros y lo cierto es que comercialmente  ha funcionado la mezcolanza de investigación clásica con determinados toques místicos muy íntimamente conectados con el entorno en que se sitúa la acción , una Navarra con un marcado pasado mitológico y plagada de leyendas transmitidas entre diversas generaciones. Como planteamiento es curioso, pero la verdad es que la combinación resulta en ocasiones algo irritante, fundamentalmente por el abuso de referencias a esos elementos fuera del alcance racional, que muchas veces resultan reiterativos sin que aporten nada novedoso al desarrollo de la historia. Da la impresión que la autora ha pretendido una originalidad permanente que chirría en no pocas ocasiones.

Por otro lado, es bastante discutible que se pueda sostener de forma coherente una narración siempre muy necesitada de espíritu cartesiano y lógico como es la del género policiaco con esas nuevas pautas. Hay, además, un abuso de los elementos escabrosos y desagradables en torno a los crímenes buscando el impacto del lector con un aire inequívocamente efectista. Más interés ofrecen algunas personajes, en especial los secundarios, que quizá podrían aprovecharse más, sobre todo en cuanto a las complejas relaciones personales que establece la narración. Al libro le sobran bastantes páginas, pero esta es una práctica muy habitual en este tipo de literatura.

En definitiva, que sin carecer de interés, y dando por descontado que al público le ha gustado esta trilogía (de hecho se ha rodado una película adaptando la primera novela y la misma es bastante aceptable) soy de la opinión que el éxito de la misma se sitúa bastante por encima de su méritos reales.

lunes, 15 de abril de 2019

UNA HISTORIA DE ESPAÑA

Arturo Pérez Reverte es novelista destacado y con legiones de seguidores, y un articulista y twitero polémico, y que parece en permanente estado de enfado, cuando no de cabreo con todo aquello que le rodea.
Una de las cosas que más enfada a Reverte es la propia España y concretamente su historia. A lo largo de varios meses, el autor de Alatriste estuvo publicando artículos en el suplemento dominical del ABC en los que daba su peculiar punto de vista acerca de evolución histórica del país, cuya unidad está en los últimos tiempos tan cuestionada. A Reverte, sin duda, le duele España y que mejor manera de demostrarlo que poniéndolo sobre el papel.


A lo largo de su compilación de artículos esta nueva y peculiar Historia de España, nos desgrana la trágica y épica trayectoria de una nación que empezó a forjarse con la llegada de diversas tribus y que sentó las bases de su recorrido mediante su profunda romanización, algo que la marcaría toda su vida. En las páginas escritas por el autor más exitoso de la literatura española contemporánea pasan un sinfín de acontecimientos, gracias a una brillante capacidad de síntesis y una notoria habilidad para extraer de la infinidad de acontecimientos que han jalonado la existencia hispana aquellos que han resultado más decisivos para configurar la idiosincrasia de nuestra nación. No se ahorra juicios personales y un elevado subjetivismo, pero éste no es un libro de historia al uso, es una visión peculiar de la trayectoria de un país bajo el prisma de quien la conoce en profundidad y la ha  usado  en bastantes ocasiones para generar ficciones que han hecho furor entre el público. En él abunda el pesimismo, la reiteración sobre la capacidad de autodestrucción de los españoles, la titánica lucha entre lo que realmente necesitaba la nación y lo que escogía, su eterna crisis de identidad o el carácter cainita que ha jalonado en no pocas ocasiones la convivencia entre sus habitantes, también la épica de las batallas y la fiereza de los conquistadores, las intrigas palaciegas y los vaivenes políticos de los últimos siglos. Hay de todo menos complacencia.

Precisamente en ese particularismo reside el encanto y la fuerza del libro. Es claro que entusiasmará a los seguidores del autor e irritará a los que no lo sean. A fin de cuentas el propio Reverte, tanto como escritor como persona ( o mas bien personaje público) no admite medias tintas. O se le adora, o  se le detesta.

miércoles, 2 de enero de 2019

LA BIBLIA DE BARRO

Segundo éxito editorial de la periodista Julia Navarro, convertida desde su irrupción en “La Hermandad de la sábana santa” en uno de los valores mas sólidos del best-seller español de aventuras e intriga, que tiene a Pérez-Reverte como iniciador esencial (aunque con una calidad literaria superior), pero que incluye también a nombres como la propia Navarro o Matilde Asensi como referentes, y que siguió la senda de autores internacionales como Ken Follett y asimismo, encontraba un referente lejano en las letras españolas en la figura de Augusto Vázquez-Figueroa.
Caracteriza a esta literatura el desarrollo de una intriga a través de una voluminosa narración en la que priman los diálogos como motor de la misma, permitiendo que su lectura sea fácil y digerible para el lector, con una pluralidad de personajes movidos por sentimientos universales adecuados para este tipo de historias: la codicia, el deseo de venganza, el amor o el idealismo político y religioso. Tiene también la tendencia a situar la trama en escenarios exóticos o lejanos y que la misma se desarrolle a lo largo de varios años en los que los distintos protagonistas van evolucionando.


“La Biblia de Barro” es un ejemplo palmario de este tipo de productos literarios, que buena parte de la crítica especializada rechazará probablemente, pero que colecciona lectores a millares, y, no olvidemos, permite sobrevivir a la industria editorial por los pingues beneficios que se derivan de sus ventas, lo cual al mismo tiempo da lugar a la posibilidad de publicar obras más atrevidas y complejas. Es fácil criticar su simpleza de estilo y sus trucos en pos de sorprender al lector con giros argumentales mas bien improbables. Pero, al mismo tiempo, consigue de sobra su loable intención de entretener y muestra un oficio narrativo más que sólido para que su historia no decaiga en ningún momento.
Navarro sitúa su trama en el Irak previo al estallido de la guerra que derrocó al régimen de Sadam Hussein, en torno a una expedición arqueológica por unas tablillas redactadas en torno a las palabras de Abraham. Hay un exceso de personajes que provoca cierta confusión en los primeros capítulos, pero que con el paso de las páginas van adquiriendo una mayor solidez. Es una obra muy correcta, bien construida, que se lee con mucha facilidad, aunque no deje ningún poso en el lector al acabarla. Asimismo, quizá el final pudiera ser mejorable.


lunes, 26 de noviembre de 2018

EL ARBOL DE LA CIENCIA


Probablemente la novela más famosa de Pio Baroja, escritor imprescindible de la llamada “generación del 98” un movimiento literario que se suscitó en España a raíz del desastre de la guerra hispano-cubana y que a través de un inequívoco sentido crítico intentó dar respuesta a la sensación de pesimismo y desolación que habían producido la pérdida de los dos últimos reductos del Imperio español. Surgió en la letras españolas el llamado "movimiento regeneracionista" que buscaba la conversión del país desde la literatura intentando crear una conciencia nacional de la necesidad de transformar las cosas. Fue la hora de Baroja, Unamuno, Azorin........
 
Baroja fue un novelista muy prolífico con un estilo personalísimo muy cuestionado por parte de la crítica por una apariencia de falta de pulcritud, en la medida que poseía una prosa directa, escasamente elaborada, muy gráfica en cuanto a la presentación de personajes sobre los que opinaba permanentemente de forma subjetiva y poco generosa. Pero todas sus obras poseen al mismo tiempo una asombrosa coherencia interna, y son muy fáciles de leer, hasta el punto que logran enganchar al lector.
El árbol de la ciencia fue escrita en 1911 y junto con su trilogía de la “lucha por la vida” es su entrega más representativa. A través de un protagonista con claros ribetes autobiográficos, Andrés Hurtado, narra la triste historia de un estudiante de medicina que pasa por la vida contemplando miseria y podredumbre moral y material,  de la que no pude escapar a pesar de sus intentos por dar un sentido a su existencia. El retrato de la España mostrada por el escritor vasco es sumamente pesimista, hay hasta un nihilismo patente en casi toda la novela; un país embrutecido, atrasado y encantado de mirarse al ombligo en el que nada escapa a la decadencia: la Universidad, el ejercicio de la medicina en los ámbitos rurales, la miseria de las clases bajas compuestas por pobres desgraciados sin futuro ni presente y la falta de referentes morales de las clases burguesas y acomodadas, que sólo quieren disfrutar de su privilegios en vez de ejercer el liderazgo al que están llamadas están presentes a lo largo de toda la narración que sería considerada por el autor como su creación más lograda. Al mismo tiempo Baroja nos muestra importantes disyuntivas filosóficas, enfoques vitales que intentan dar explicación a un universo absurdo pero del que uno no pude escapar.

En definitiva una obra que refleja muy bien un periodo histórico y literario, aunque  demasiado pesimista y quizá en buena medida precedente del tremendismo que inauguraría Camilo José Cela en la postguerra (de hecho el Nobel fue siempre un admirador confeso de Baroja)

jueves, 8 de noviembre de 2018

LA COLMENA


Publicada en Argentina en 1951, puesto que la censura española impidió su inicial distribución en España, se trató de la definitiva consagración de Camilo José Cela como la voz más profunda del panorama literario español de la postguerra. Mucho se ha vertido sobre ella, y nos han sido pocas las polémicas vertidas en torno a la novela del gallego, considerada por algunos como una cumbre de la lengua castellana contemporánea cuando para otros es un texto muy sobrevalorado y lleno de carencias.
Cela se propuso retratar el Madrid de la inmediata postguerra. Pero no a través de una historia con protagonistas definidos, sino mediante la puesta en escena de una auténtica “Colmena” de seres humanos, fundamentalmente de la clase media empobrecida que sobrevivía cómo podía en los años del hambre y el atraso. Junto con el retrato de esos seres en su mayoría desvalidos  desorientados, Cela trató de captar de forma veraz el lenguaje de esos personajes imaginarios que sin embargo estaban teñidos de un áspero realismo.


“La Colmena” es una obra compleja y sazonada de numerosos registros: es realista pero responde a un peculiar universo personal del literato que utiliza un narrador omnisciente que en ocasiones cede la palabra a los personajes de la novela y en otros realiza descripciones precisas y juicios de valor del panorama que pretende mostrar.  En ella hay mucha crueldad y un retrato atroz de la realidad cotidiana de aquellos años, pero, al mismo tiempo, se pueden encontrar numerosas dosis de ternura, de mirada complaciente y comprensiva a unos seres humanos que sufren una realidad durísima, en la que el hambre está presente a diario, en la que los poderosos oprimen y explotan a los débiles, en la que las mujeres jóvenes y de buen ver se ven en la tesitura de vender sus favores para alimentarse o salvar a sus seres más cercanos, en la que la pequeña burguesía emigrada de provincias ve frustrados sus sueños de juventud o  en la que las esperanzas de un futuro mejor parecen ceder sin remisión ante la aspereza de lo cotidiano, pero no por ello abandonan definitivamente en su empeño.
La novela tiene un lenguaje claro, duro, teñido de un casticismo que ha dado lugar a no pocas criticas en numerosos sectores que la han calificado además (no sin cierto fundamento) de deslavazada y reiterativa en sus estilos y tonos. De alguna forma su pluralidad de personajes hace que sobre ella se ciña el riesgo de la confusión, aunque  algunos de ellos (la señorita Elvira, Martin Marco, doña Rosa la dueña del café……) son desarrollados de forma más extensa, o al menos el autor muestra una especial simpatía. Otros han señalado la clarísima influencia que sobre la misma ejerce el “Manhattan Transfer” de John Dos Passos, publicada en 1925.

En cualquier caso, se trata de una obra imprescindible para entender la literatura española del siglo XX, y quizá clave en la obtención del Premio Nobel de Literatura por parte de Cela en 1989 y, por descontado, un libro que todos han de leer al menos para forjarse una opinión sobre el mismo,

sábado, 27 de octubre de 2018

LOS IMPOSIBLES SUEÑOS DE UN SEÑOR MUY DE DERECHAS

Hoy casi completamente olvidado, el abogado valenciano Fernando Vizcaíno Casas, fue un prolífico escritor que durante no pocos años lideró las ventas en España a través de una obra extensísima y que alcanzó su cenit desde la muerte del dictador Francisco Franco hasta comienzos de los años 90.
Vizcaíno Casas fue un fenómeno editorial a contracorriente de los tiempos: a medida que España se iba convirtiendo en una democracia y se empezaba a recelar y huir, hasta con vergüenza, de las casi cuatro décadas de dominio franquista, Vizcaíno encontró un filón comercial a la reivindicación permanente de la dictadura , que en realidad fue su gran (y único tema). Muy probablemente, el grupo Planeta y su gran timonel José Manuel Lara, supo ver el jugoso mercado que suponía el llamado “franquismo sociológico”, las capas sociales muy vinculadas al régimen de Franco y encontró en el escritor valenciano, cuya trayectoria lIteraria hasta casi entrados los cincuenta años había sido más bien poco relevante, el vehículo  adecuado para ofrecer una literatura comercial de ínfima calidad, pero de indudable eficacia de cara a un sector del público (en esos mismo años Planeta tenía en nómina a destacados izquierdistas como Vázquez Montalbán o Umbral, lo cual muestra el olfato comercial de la editorial).



Todos los libros de Vizcaíno Casas seguían un patrón casi taylorista de producción en cadena de  éxitos: aprovechar circunstancias políticas del momento para, en torno a ellas, crear una trama sobre la cual subyacía un mensaje muy claro: la auténtica España era la de los vencedores de la Guerra Civil, y la misma había sido sustituida por un sistema democrático ineficaz, corrupto y poblado de rojos y gente de mal vivir. Para ello recurría a un costumbrismo muy simple, poblado de personajes planos, estereotipados y bastante sectarios que no hacían sino esconder una nostalgia por el país que se transformaba irremediablemente. Las narraciones solían desarrollar las biografía de sus protagonistas y eso le permitía al autor hacer un recorrido por sus periodos de referencia: la II República, la Guerra Civil, el régimen de Franco y la transición democrática. Su figura favorita, repetida insistentemente a lo largo de su obra, era la del españolito medio que había prosperado con el régimen de Franco y luego se reconvertía en un demócrata convencido cuando no en un izquierdista de boquilla (el triunfo del PSOE de 1982 fue su segundo filón). Todos sus libros están repletos de chistes más bien facilones y oportunistas relacionados con el momento político preciso. Además, muchos de sus obras más famosas (“Y al tercer año resucitó”, “Hijos de papa”, “Las Autonosuyas”…) dieron lugar a adaptaciones cinematográficas aun más infames que sus originales literarios, perfectamente encuadrables en los momentos más bajos del cine desarrollista de eso años
Es obvio que con estas pautas la literatura, extraordinariamente exitosa, de Vizcaíno Casas tenía una fecha de caducidad muy limitada y que sus libros a fecha de hoy pueden ser considerados como una simple curiosidad, eso en el mejor de los casos.  “Los imposibles sueños de un señor muy de derechas” es una de sus últimas entregas, cuando su auge ya declinaba, y puede ser considerada como un buen ejemplo de la literatura generada por el valenciano, bastante desfasada a fecha de hoy y centrada en la mas bien poco estimulante figura de un veterano soldado del bando nacional que mira con recelo los nuevos tiempos y evoca con nostalgia sus años jóvenes bajo el paraguas protector del régimen franquista. En cualquier caso, es de justicia reconocerle una sólida construcción en la estructura del libro, el uso de un estilo accesible al lector y el hecho de que la lectura de su obra puede ser una buena manera de acercarse y entender el pensamiento conservador más clásico de la sociología política española.